Historia

Al menos desde el Neolítico, el hombre ha habitado el valle sobre el que se irgue Conquezuela, una laguna situada en él, era la culpable, gracias a la riqueza de biodiversidad que afloraba en ella. La atracción del hombre a esta laguna, no es al menos, meramente alimenticia, puesto que en una cueva situada en un roquedo cercano, se instituyó un santuario. A día de hoy, en la cueva se aprecian marcas talladas en la roca, algunas de ellas redondas, y otras con representaciones antropomórficas. A pesar de que otras webs relaten que en la parte baja del roquedo también hay un altar de sacrificios, lo cierto es que son unas escaleras talladas en la roca en la década de los 50 concebidas para situar a los músicos.

El pueblo de Conquezuela, parece ser que tiene como origen en una atalaya árabe sobre donde actualmente se yergue la iglesia del pueblo.

Durante la Edad Media se instaló una bóveda de piedra sobre la entrada de la cueva que aún se conserva, además en la parte alta del roquedo se encuentran dos tumbas antropomorfas. Posteriormente, el pueblo pasó a formar parte del Ducado de Medinaceli.

En el siglo XVIII se construyó adyacente a la cueva, la Ermita, tal y como la conocemos hoy. A pesar de ello la Ermita tiene rasgos románicos. Esto refleja la sacralidad de este lugar a lo largo del tiempo. En términos demográficos, en 1786 el pueblo contaba con 26 familias, una viuda y un clérigo.

Según cita el Diccionario Geográfico de Madoz (1847), la Laguna de Conquezuela era utilizada para extraer sanguijuelas de «superior calidad», sin embargo, la población de sanguijuelas disminuyó mucho debido al gran expolio que los franceses hicieron de las mismas durante su ocupación. Este documento refleja que las enfermedades terciarias provenientes de insectos de la laguna, son habituales entre la población. A la fecha de 1847, Conquezuela contaba con 30 hogares y 112 vecinos.

Durante la II República se le da el nombre actual a la Plaza de la Constitución, esta plaza, aparece mencionada en el frontón del pueblo con la inscripción de "Plaza de la Constitución de 1931". Lo curioso, es que esta inscripción se ha conservado desde entonces, y durante el Régimen Franquista tras la Guerra Civil ni se borró, ni se cambió; esto refleja la poca importancia de este pueblo de apariencia tan insignificante.

En 1959 la Laguna de Conquezuela fue desecada con fines agrícolas, con motivo de la concentración parcelaria realizada entre el 58-61.

A finales del siglo XX este municipio desaparece, puesto que se integra al municipio de Miño de Medinaceli, contaba entonces con 45 hogares y 151 habitantes.